¿Me podrian decir donde puede encontrar el RSS del blog? No lo encuentro.
Después de esta último post no creo que pueda acudir tranquilamente al teatro. Deberé estar vigilante de que a mi lado no se siente ninguna manada de "Señoras María" dispuestas a deborar otro espectáculo con el fin de saciar su voraz apetito cultural. Lo digo porque no vaya a ser que el "cazador-productor" que esté al acecho, escondido entre bambalinas, falle el tiro y me escoja por error como público diana para su teatro (teniendo en cuenta que soy un varón de 29 años mileurista y con pareja quizá sería la ruina de su empresa).
Bromas a parte, este post me ha recordado el discurso que dió François Colbert en la feria de Mercartes, en el que repitió por enésima vez su convencimiento que el sector cultural, y en concreto las artes escénicas, disponen de un techo de público y de unos perfiles de público determinados: la demanda es la que es y así lo demuestran todas las grandes encuestas de hábitos culturales.¿ Ante esta stuación de gran cantidad y variedad de oferta y saturación de la demanda qué pueden hacer los productores y la iniciativa privada?
1. Afinar muy bien los targets de público para sus espectáculos para poder rentabilizarlos. Si buena parte del público (según las encuestas) son "señoras María" es obvio que gran parte de los productores busquen activar este público.
2. Acudiendo a las subvenciones para aquellas producciones más arriesgadas (¿Cúales no lo son?)
Supongo que por este motivo aún se revela más necesario el Foro Escenium 2010 ya que el sector necesita planificar una estrategia conjunta (todos los agentes implicados) con el fin de educar, diversificar y captar nuevos públicos para las artes escénicas.
Partiendo de la base de estar de acuerdo con que la Mujer formada (y en muchísimos casos trabajadora) de entre 35 a 50 años es, en gran medida, un perfil de espectador asiduo, numeroso y, lo más importante, prescriptor de espectáculos de artes escénicas (por la experiencia que tengo en públicos), no veo el motivo por el cual los productores tienen que centrar sus espectáculos en ese tipo de espectador, en tanto ya es un espectador que consume gran variedad de espectáculos (desde clásicos a vanguardistas, pasando por danza y conciertos de música).
Pienso personalmente que tal vez sería más eficiente inentar llegar, a través de la programación y producción, a otros tipos de espectadores puesto que la "Señora María" ya es consumidora, y además voraz.
Aún así, puntualizo que la comunicación es un factor tremendamente importante y que en la mayoría de los centros culturales es más un deber que un batallón de primera linea (aún se tiene la asignatura pendiente de destinar gran parte del presupuesto a interesantes y efectivas campañas de comunicación). Quizá sería más eficiente no dirigir la programación hacia el prefil de la "Señora María" (puesto que su consumo es variopinto y continuado), pero sí dirigir esfuerzos para que la información llegue al mayor número de "Señoras María con estudios superiores de 35 (ó 50) años; ya que es un perfil de gran consumidor, es prioridad que toda nuestra información llegue a sus manos, a las manos de todas (o de todas las que podamos).
Buen inicio de escenium 2010, grandes retos, calidad, nuevas realidades,las espectativas determinan el futuro.... impecable intervención de Lucina,y de la mesa en gral, sólo un pero a la precipitada conclusión de Manuel Cuadrado..."la necesidad de aplicar el marketing", ¿?,es tan obvio como decir que debemos trabajar con la informatica, el problema del marketing es cuando pasa de ser herramienta a ser "principio"M.Cuadrado dixit
Os deseo a todos, queridos colegas un intenso ESCENIUM 2010
Primeramente considero absolutamente despectivo definir una tipología de audiencia basada en este nombre "Señora María". Pertenezco a ese perfil de público y pobre del que se le ocurra llamarme así.
Me parecen muy negativos esos términos y más cuando como comentais son incondicionales del producto cultural.
Yo acudo al teatro, sola y acompañada, y cuando lo hago acompañada voy con amig@s. El último espectáculo al que he asistido ha sido "Existe la magia" de Jorge Blass, fui con mi marido en una decisión mutua.
Partiendo del hecho de que este público es activo y asiduo, efectivamente busquemos otros, pero no despreciemos lo que ya tenemos.
Comparto la opinión de Estíbaliz. Soy mujer, de aproximadamente 35 y me molesta que me reduzcan, me encasillen y me etiqueten como "Señora María". Si realmente configuramos el público de buena parte de las artes escénicas, creo que nos merecemos un mejor trato, más personalizado y más amable que el pertenecer a una categoría chistosa y generalista.
Además, piensen que nosotras, las mujeres de 35 con estudios superiores, somos la base del futuro público, sí, ese que quieren estimular: niños, adolescentes... ya que llevamos a nuestros hijos de la mano a ver esos espectáculos que tanto nos gustan, arrastramos a más madres y proponemos salidas culturales en los colegios. Con este entusiasmo... ¡que nos llamen Sras. Marías.... la verdad es que molesta!
Hasta que Estibaliz y Leia no han escrito sus comentarios, nadie había objetado a la denominación de "señora María" que se utilizó para encabezar este hilo de debate.
Confieso que empecé este hilo con la intención de provocar una alta participación sobre el perfil de los espectadores. La verdad es que el blog de Escenium estaba demasiado quieto y unas semanas antes del foro era interesante estimular el debate. Pero no lo conseguí. Los comentarios de Estibaliz y Leia han venido después. Gracias por enviarlos porque ahora tengo la oportunidad de aclarar un par de cosas.
1. Cuando en los talleres se formuló la denominación "señora María" no era con ningún tono despectivo sino para ponerle nombre al espectador anónimo de las estadísticas. La verdad es que, en algún contexto, puede tener una connotación algo despreciativa. Si a alguien le ha ofendido le pido disculpas.
2. Aparte de la denominación más o menos afortunada, lo que dicen las estadísticas es que las mujeres son el gran motor de la cultura: no sólo se aproximan al 60% de los consumidores en casi todos los ámbitos culturales sino que en muchas ocasiones son las que toman la iniciativa (o sea, las que tienen una actitud más proactiva). Siempre se ha considerado a las mujeres como "transmisoras" de cultura, pero ahora hay que reconocer que son, en muchos casos las "creadoras" y, cada vez más, las "gestoras" de las propuestas culturales.
Lo que no dicen las estadísticas es por qué las mujeres han optado preferentemente por el arte y la cultura y no por el deporte, como han hecho la mayoría de hombres. Un analista amigo un día me dijo que las mujeres son más inteligentes que los hombres y el deporte les aburre, necesitan algo menos repetitivo.
Si tan claro tienen que las mujeres somos consumidoras de cultura y cada vez más, creadoras y gestoras de cultura, déjennos participar y decidir en materia de cultura. Son muy pocas las que acceden a estos puestos, en los que se decide verdaderamente el futuro y el desarrollo de la cultura. Condenadas a puestos de media decisión y de trabajo oscuro.
Quizá así, en las reuniones que mantuvieron, alguna mujer habría dicho que denominar "Señora María" a la consumidora de cultura era denominarla con un nombre "un tanto despectivo", aunque no estuviera en las mentes esa intención (Sr. Colomer, gracias por sus disculpas).
Francamente, yo también me indigné, como las anteriores comentaristas, al verme denominada así. Yo también soy ese perfil.
Un saludo
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